Todos los aspectos de cada fenómeno son completamente nítidos y lucidos.

 

 

Todo el universo está abierto y despejado, cada cosa interpenetrándose mutuamente.

 

Como todo se caracteriza por su desnudez, claridad y falta de oscurecimiento, no hay nada que alcanzar o comprender.

 

La naturaleza de las cosas aparece de modo natural y está naturalmente presente en un darse cuenta que trasciende lo temporal.

 

La practica diaria consiste simplemente en cultivar una aceptación y apertura totales hacia todas las situaciones y emociones, y hacia toda la gente;

 

viviendo todo con plenitud y sin reservas, ni bloqueos, de modo que uno nunca se retrae o centraliza en sí mismo.

 

Esto produce una energía tremenda, que se bloquea normalmente durante el proceso de la evasión mental y escapismo de la experiencia de la vida.

 

 

La claridad del darse cuenta puede ser, en sus estados iniciales, desagradable e inspirar temor.

 

En caso de que esto ocurra, deberías abrirte totalmente al dolor o al miedo y darle la bienvenida.

 

De esta manera, las barreras erigidas por nuestras reacciones emocionales habituales y prejuicios se vienen abajo.

 

S.S. Dilgo Khientse Rinpoche.

Gracias, Miguel Angel Granado por enviármelo 🙂