Una vida de colores

Posted By on abr 3, 2015 | 0 comments


una vida de colores [

Este año estoy haciendo un curso de Terapia  Zen con David Brazier en el cual hacemos bastante trabajo práctico, con ejercicios sobre nuestras propias vivencias.

 

El caso es que, uno de los últimos ejercicios que he hecho  consistía en hacer una línea que representase tu vida y dividirla en trocitos por cada período de 5 años. Había que colorear cada trocito primero sin pensar mucho y después colocar ahí los acontecimientos vitales que pasaron.

 

Lo que más me ha sorprendido y quería compartir aquí  es que, curiosamente, en bastantes ocasiones a un acontecimiento a priori difícil o complicado o doloroso tipo fallecimientos, separaciones, etc,  luego lo que seguía era un período de colores alegres y luminosos y, al mismo tiempo, en períodos en los que, en principio, todo marchaba bien y había acontecimientos que se podían calificar de agradables: nacimientos, nuevos trabajos, o la época de la adolescencia/juventud y fin de carrera  los colores no eran especialmente alegres sino más bien todo lo contrario.

 

Y eso me ha hecho pensar.

 

Así que parece que, una vez más,  sí que se confirma lo que dicen muchos expertos y lo que  psicólogos y terapeutas constatamos  a diario en nuestras consultas y cursos:

 

Que  lo importante de las cosas que nos pasan es como nosotros las vivimos y que nunca se sabe cuáles van a ser  las consecuencias de un acontecimiento o decisión.

 

De ahí la importancia, en mi opinión, de estar plenamente presente, con una mente mindful  (mindfulness una vez más, si. Lo sé: me repito).

 

Continúo:   Estar plenamente presentes nos permite actuar cada vez más de acuerdo con nuestros valores, principios, con aquello que consideramos verdaderamente importante. Y eso nos desliga del resultado, porque si sale bien, estupendo; si sale mal el haber hecho lo mejor posible es un plus para superarlo y seguir adelante.

 

Corregidme si me equivoco:  Muchas veces actuamos para conseguir este resultado o aquel , o para que una  persona haga algo concreto por nosotros, o para, simplemente, sentirnos mejor. El hecho es que sentirnos mejor parece que no depende tanto de lo que hacemos sino de cómo lo hacemos, de nuestra intención y de qué es lo que nos empuja a la acción.

 

A menudo ponemos el poder sobre nuestra felicidad fuera pero poner nuestra felicidad en otras personas o en circunstancias externas no funciona:

 

“Si fulanito o menganita estuviera conmigo sería feliz” “Si no hubiera perdido el trabajo sería feliz” “si pudiera cambiar de casa sería feliz” “Si tuviera un coche mejor, una pareja mejor una vida mejor…solo con eso ya sería feliz” .

 

Porque nunca sabemos que va a pasar a continuación

 

Lo que pasa cuando hacemos esto es que perdemos nuestra capacidad para hacernos felices a nosotros mismos.

 

Y eso no quiere decir que no haya que actuar para cambiar aquello que podemos cambiar.

 

     Así las cosas, os invito a hacer el mismo ejercicio que hice yo y ver que pasa:

 

Necesitaréis papel,  bolígrafo y lápices de colores

 

Trazad una línea que represente vuestra vida y divididla en trocitos de, por ejemplo, 5 años.

 

Coloread primero cada 5 años como os apetezca y después colocad ahí los acontecimientos que pasaron en esos momentos.

 

Quizá os sorprenda lo que os encontréis…..

 

Quizá entonces empecéis a quereros más, a cuidaros más, a respetaros más, a buscar pequeños momentos en la vida de cada día que os merecen la pena. Porque, amigos, son esos momentos los que verdaderamente cuentan.

 

Y, si os apetece, me encantaría que lo compartieseis conmigo.

 

Con mi deseo de que todos los seres sepan ser felices

 

 

 

    Ana

 

 

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